▶︎
Escucha el boletín
Wilson Vinueza
Wilson lidera un bioemprendimiento que creó desde cero. Sin duda, es el ejemplo de que el esfuerzo y la dedicación da frutos. Pero ¿qué hace que su negocio – RUKUMAMA-, sea distinto a otros en su entorno?
En primer lugar, su oferta de productos cosméticos naturales está inspirada por las necesidades de su entorno familiar, compuesto mayoritariamente por mujeres. Así, y al poner atención a los requerimientos e ideas de su esposa, Wilson se convirtió en un hombre que trabaja por el bienestar del cuerpo femenino desde la oferta de productos que garanticen su cuidado. Así nació el jabón íntimo de RUKUMAMA, una alternativa natural a las marcas comerciales que protege la capacidad propia del cuerpo para mantener un equilibrio saludable. Es importante resaltar que su motivación no fue únicamente comercial, pero asegurar el bienestar de los cuerpos de las mujeres; por ello, investigó las mejores opciones, aprovechando los conocimientos ancestrales y los beneficios de las plantas amazónicas.
★
“Hay que otorgar el espacio necesario para que la mujer avance, surja y sea también exitosa”.

Wilson Vinueza
/
Gerente del bioemprendimiento RUKUMAMA
Este bioemprendedor reconoce la relevancia del aporte de las mujeres de su familia a la oferta de productos que tiene en la actualidad. Su esposa no solo propone nuevas opciones e ideas, también está a cargo del control de calidad al ser el mayor sujeto de prueba de todas las fórmulas de oferta cosmética del negocio. Su madre y hermana intervienen en las ventas; y está preparando a sus hijas para que sean las herederas del negocio, continúen con su legado y mantengan el enfoque social de la organización.
Así, la visión social de Rukumama para el futuro se centra en el empoderamiento femenino, el apoyo a la conciliación familiar y el fomento de una mentalidad emprendedora en las nuevas generaciones. A medida que el bioemprendimiento vaya creciendo, y como resultado genere nuevas plazas de trabajo, la expectativa es contratar mayoritariamente a mujeres. No solo ello, también sueña con implementar un sistema en la fábrica que permita la presencia de los hijos e hijas de sus trabajadoras de manera segura, donde reciban alimentación y acompañamiento en las tareas escolares. Más importante aún, espera que la interacción en la fábrica ayude a “cambiar el chip” de las nuevas generaciones para inspirar nuevos emprendimientos y consecuentemente, su libertad financiera.
En definitiva, RUKUMAMA busca ser una empresa que no solo ofrezca productos naturales, sino que genere un entorno donde las mujeres puedan trabajar en condiciones adecuadas y sus familias prosperen juntas. Así, el mensaje final de Wilson sobre la igualdad entre hombres y mujeres se centra en el reconocimiento de la capacidad ilimitada de la mujer y la responsabilidad social de brindarles las oportunidades y espacios necesarios para que alcancen el éxito.

