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Carolina Morillo
Carolina demuestra a través de su experiencia de vida, tanto en el campo académico como profesional, que cuando se superan los estereotipos de género y se generan las condiciones adecuadas para la integración de las mujeres a los campos tradicionalmente masculinizados, el impacto es positivo para todos y todas. Hace énfasis en la importancia de evaluar a las mujeres en los campos laborales desde criterios técnicos y no desde su género. Así, evidencia la capacidad de liderazgo femenino y su aptitud para la toma de decisiones. Conoce su historia.
Carolina eligió cumplir su sueño de convertirse en Geógrafa al cursar sus estudios en la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE). De esta manera, se atrevió a ingresar a dos espacios que tradicionalmente habían sido, hasta ese punto, dominados por los hombres. Relata cómo esta experiencia fue interesante y enriquecedora. Describe el esfuerzo que los docentes militares y compañeros tuvieron que hacer para cambiar su comportamiento frente al aumento progresivo de alumnas; un fenómeno que permitió que las mujeres dejaran de ser vistas como una excepción para convertirse en una parte integral del grupo. Además, resalta como este paso hacia la inclusión mejoró el entorno académico gracias a la modificación de la dinámica de un espacio 100% masculinizado que previamente se caracterizaba por la rudeza, sin sacrificar la calidad de la educación.
En su vida profesional enfrentó nuevamente un entorno donde la presencia femenina era prácticamente inexistente. Desempeñarse como geógrafa en una empresa de explotación minera en la Amazonía ecuatoriana demandó que deba demostrar su valía hasta ser aceptada y respetada por sus colegas. Entonces, caminó kilómetros en la selva con sus compañeros, se ensució, le perdió miedo a los insectos, manejó vehículos pesados y tecnología, y demostró que las mujeres no son débiles y mucho menos una carga para el equipo.
Resalta que a veces los límites se los pone una misma y es nuestra responsabilidad superarlos y reclamar espacios para las mujeres en donde puedan demostrar que tienen las mismas capacidades que sus pares masculinos. “Te vas con miedo, pero lo haces”, dice llena de seguridad y orgullo.
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“Lo principal es hacerlo, incluso con miedo. Al superar las barreras que nosotras mismo creamos, aprovechamos nuestro potencial”.

Carolina Morillo
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Ingeniera Geógrafa, Asociada de proyecto de zonificación en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Ahora trabaja en iniciativas para la conservación de la Amazonía y continúa demostrando su capacidad y fortaleza junto con sus pares hombres. Al respecto, reflexiona sobre la fortuna de haber incursionado por entidades que no discriminaron por razones de género y que más bien, le apostaron a las capacidades y aptitudes de los y las profesionales que contratan. Con esto, resalta que la inclusión y la igualdad de género son una decisión de impacto positivo en un entorno laboral que se rige por el cumplimiento de metas.
Finalmente, Carolina hace un llamado a las futuras ingenieras y científicas que quieran incursionar en espacios técnicos: Es vital estar seguras de lo que son y de lo que valen, sin dejarse influenciar por comentarios negativos del entorno o de redes sociales. Incluso si las diferencias biológicas entre hombres y mujeres son incuestionables, las mujeres tienen habilidades competitivas y una capacidad de ejecución que les permite reclamar cualquier espacio profesional y realizar el trabajo con excelencia..

